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Antes de comenzar el relato la
historia de fundación de nuestro Club
Rotario San Perdro Sula, deseamos poder
compartir la anecdota de la entrega de
la Carta Constitucional al Rotary Club
de San Pedro Sula. |
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"El Viaje Morrocotudo" |
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Estando todos listos para salir el día
11 de diciembre en horas de la mañana,
nos avisaron de la Empresa Dean, que por
las condiciones atmosféricas, el viaje
se demoraría, ya que en San Pedro Sula
había mal tiempo. Más tarde avisaron que
quedaba cancelado el vuelo....¡sólo eso
faltaba! Mandamos telegramas urgentes,
triples, tratamos de llamar por
teléfono.....¡nada! de acuerdo al grupo,
llegamos a la Empresa Dean que, como era
sábado en la tarde, estaba cerrada, pero
conseguimos una "baronesa" de las que se
usaba entonces, que era de "dole
proposito" cargay pasajeros. Después
logramos conseguir un chofer, que por la
precisión no llevo todo el equipo de
reparación y salvamento que era de rigor
cargar.
Salimos como a las cuatro de la tarde y
transcurridas varias horas, llegamos a
cenar a Siguatepeque, paró el chofer y
avisá que tenia el carro una llanta
pacha. Pero eso no era, segúm nosotros,
gran problema.
Sólo que nos informó que habia olvidado
la "gata" para poder cambiar la llanta.
Y más, que como en esos entonces nunca
pasaban más de dos carro al día y tal
vez ni uno por la noche, que el viaje
seguía. ¡¡ llanta o no llanta!!
No de muy buena gana emprendió la marha
nuestro conductor, pero explicó que en
La Trinchera o Taulabé encontraríamos el
necesario artefacto para cambiar la
llanta.
Más despacio y más molidos pasamos por
esos dos lugares si que nadie tuviera
como auxiliarnos....y seguimos.
El Ferrey de la Empresa Dean nos
esperaba en Pito Solo, y nuestros
problemas creímos terminarían allí.
Llegamos al Ferry, que tenía horas de
estar esperando y una vez que este se
puso en marcha dejamos al motorista y
alos del Ferry, para que se arreglaran
los desperfectos. Nosotros subimos a la
plataforma de pasajeros y como eran las
cuatro de la mañana, teniamos hambre.
Doña María Teresa, aunque no decia nada,
tenía hambre, y sed y estaba muy
cansada. Fui a buscar que comer y abrir
ventanas por lo cerrado que estaba allí.
Abrí una que creí ventana y era la
alacena donde tenían un pequeñisimo
abastecimiento de víveres y acordándome
de la fábula dije, cuando me preguntaron
de la ventana que "está oscuro y huele a
queso". Encontré unas galletas que
debido a la edad, tenian sabor aserrín y
un pedazo de queso que ya habia pasado
sus mejores días. Con unas coca colas y
cervezas calientes mejorarmos nuestra
situación.
Bajamos del compartimento de pasajeros
esperando encontrar nuestro vehiculo en
condiciones óptimas, más ¡Oh, sorpresa
inaudita! El carro, pese a los bien
intencionados esfuerzos, estaba si no
oigual, en peores condiciones.
Desembarcamos en EL Jaral y fuimos a
despertar al telegrafista, que a las
cuatro y media de la mañana, no estaba
de muy buen genio que se diga; le
explicamos nuestra precaria situación,
pero rehusaba conmoverse de nuestra
cuita. Cuando vio un billete de veinte
lempiras en la mano de Dontao Díaz
Medina, billete nuevo, parecía acabado
de hacer en el Banco de Honduras,
entonces se conmovió y ya con las
lágrimas enlos ojos, se dirigió al
aparato para avisar a los rotarios de
San Pedro Sula, que la comisión de
Tegucigalpa estaba todavía en camino y
que si no llegaban a rescatarnos, la
Carta Cosntitutiva sería entregada con
suerte para Noche Buena...¡Y siguió el
viaje! A pocos kilometros del El Jaral,
nuestro motorista informó que se había
caído la llanta y estábamos en el aro.
La contestación fue la misma: ¡Adelante,
ni un paso atras! Y el aro que fue
redondo, luego parecía que tenia varios
lados y por ultimo se hizo cuadrado.
Bajando la cuesta de Santa Cruz hasta
Rio Lindo, Manuel Centeno, que era más
fuerte daba saltos mortales, María
Teresa, que es más débil, los daba
veniales; Paco Prats y Salva Colindres
se agarraban primero el uno del otro y
después el otro al uno. Casi llegamos a
Rio Lindo cuando el rin, que ya era
cuadrado, se rompió y el carro quedá
sobre el eje. Hasta allí llegamos. Pero
la suerte nos sonrió y encotramos unos
balastreros siendo domingo, estaban en
la orilla del río, y los "persuadimos"
para que nos llevaran. Nunca he oído que
una comisión que llevara la Carta
Cosntitutiva a un Rotary Club ¡¡ llegase
en balastreo !! Así llegamos hasta
Potrerios, donde nos aguardaba una
verdadera procesión de moto-carro con
compañeros rotarios, una reunión
emocionante. ¡Aunqeu nos fuimos uno en
cada carro, sobraron carros ! ¡ Cómo nos
atendieron ! Hotel listo, desayunos en
casa de compañeros rotarios, sólo faltó
que tocaran la marcha de Aída y
recitaran "La Marcha Triunfal " de
Darío. Después de un descanso, fuimos a
un almuerzo y recreo en la finca de Toño
Mata, de donde regresamos al hotel a
ponernos el "smoking". La recepción fue
todo un éxito. Condecoraciones,
pergaminos, música, champaña,
exquisistas viandas y lo mejor, ¡ no
hubo discursos que lamentar !.
El día siguiente, regresamos a
Tegucigalpa con la misión cumplida,
despidiéndonos en la estaciuon del
ferrocarril los nuevos rotarios.
El 20 de Diciembre de 1937, informé al
Gobernador de cómo se desarrolló el
programa de la entrega de la Carta al
Club de San Pedro Sula, y ellos hicieron
lo mismo. El Gobernador escribió y la
carta dice en parte:
Managua, Diciembre 31, 1937
Señor Enrique D. Guilbert
Secretario del Rotary Club de
Tegucigalpa
Tegucigalpa, Honduras
Querido compañero Guilbert:
En mis manos su carta del 20 de los
corrientes, en que me da informes del
acto de entrega de la Carta
Constitucional al Rotary Club de San
Pedro Sula, Honduras. Permítame
felicitarlo por la manera brillante como
usted llevó a cabo dicha ceremonia, y
rogarle que en lo sucesivo continúe
haciendo las veces de algoasí como un
padrino para dicho Club, de manera que
pueda aconsejarlo y atenderlo en
cualquier dificultad que se le presente.
R. González
Gobernador del Distrito 74" |
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